jueves, 19 de mayo de 2016
jueves, 12 de mayo de 2016
El aprendizaje significativo en la educación superior
En diversos foros educativos se escucha insistentemente el término “aprendizaje significativo” y se le relaciona principalmente con el proceso de relacionar los nuevos saberes con los saberes previos, pero se deja en segundo plano la condición de ser “significativo”.
En el “aprendizaje significativo” hay dos componentes: el primero es el significado del nuevo conocimiento y que requiere de conocimientos previos para su aprendizaje, esto es para la construcción de los nuevos conocimientos sobre una base existente, tal como lo indica Ausbelt.
Lo segundo es lo significativo del conocimiento. El nuevo conocimiento debe ser significativo, esto es, debe ser de valor, de interés para el estudiante, de lo contrario caerá en desuso o en el olvido. Un conocimiento significativo motivará al estudiante a aprender más y a ponerlo en práctica. Y ese debe ser el propósito de la educación superior, el de fomentar el aprendizaje autónomo.
En ese sentido, las TIC juegan un papel importante no solo en la obtención y procesamiento de la información, sino también en la socialización del conocimiento.
En el “aprendizaje significativo” hay dos componentes: el primero es el significado del nuevo conocimiento y que requiere de conocimientos previos para su aprendizaje, esto es para la construcción de los nuevos conocimientos sobre una base existente, tal como lo indica Ausbelt.
Lo segundo es lo significativo del conocimiento. El nuevo conocimiento debe ser significativo, esto es, debe ser de valor, de interés para el estudiante, de lo contrario caerá en desuso o en el olvido. Un conocimiento significativo motivará al estudiante a aprender más y a ponerlo en práctica. Y ese debe ser el propósito de la educación superior, el de fomentar el aprendizaje autónomo.
En ese sentido, las TIC juegan un papel importante no solo en la obtención y procesamiento de la información, sino también en la socialización del conocimiento.
Etiquetas:
Aprendizaje significativo,
Constructivismo,
Educación,
Educación superior,
TIC
viernes, 18 de febrero de 2011
La Neuroeducación
Introducción
La neuropsicología tiene su origen en el siglo XIX a raíz de la contribución de las ciencias neurológicas a la psicología para el entendimiento de las patologías debidas a daños cerebrales.
La neuropsicología se define como el estudio de las relaciones existentes entre las funciones cerebrales, la estructura psíquica y la sistematización sociocognitiva en sus aspectos normales y patológicos abarcando todos los periodos evolutivos.
¿Por qué?
Porque las investigaciones de laboratorio, clínicas y en contexto naturales han producido extensos y rigurosos conocimientos sobre los procesos neurocognitivos, los procesos neurolingüísticos y las bases neurobiológicas de las emociones.
¿Para qué?
Para introducir una nueva disciplina: la neurodidáctica o neuroeducación. La neuropsicología representa necesariamente el fundamento científico más sólido sobre la que deberían edificarse las teorías pedagógicas y didácticas actuales.
Desarrollo
La neuroeducación, disciplina en plena construcción, sugiere una forma de interacción entre las neurociencias y las ciencias de la educación, y, permitiría explicar algunos trastornos del aprendizaje, tales como la discalculia, dislexia, disgrafía y los trastornos específicos del desarrollo del lenguaje (TEDL).
Durante mucho tiempo las investigaciones del cerebro se han hecho sin considerar la problemática pedagógica-didáctica, a pesar de que todo proceso de aprendizaje se refleja en un cambio de los circuitos cerebrales.
La neurociencia describe al cerebro como un sistema activo que llega con una base fija de conocimientos previos y que inmediatamente comienza a hacer innumerables preguntas al entorno, iniciando un proceso continuo e imparable de aprendizaje.
La neuroeducación no solo ayudaría en el desarrollo de nuevos métodos de aprendizaje sino también demostrar que los seres humanos tenemos la predisposición y disposición de aprender siempre.
Conclusiones
Un mejor entendimiento de cómo funciona el cerebro humano nos permitirá mejorar el procesos de enseñanza-aprendizaje.
La neurodidáctica se encuentra aún en desarrollo pero augurar buenos aportes a la didáctica.
La neuropsicología tiene su origen en el siglo XIX a raíz de la contribución de las ciencias neurológicas a la psicología para el entendimiento de las patologías debidas a daños cerebrales.
La neuropsicología se define como el estudio de las relaciones existentes entre las funciones cerebrales, la estructura psíquica y la sistematización sociocognitiva en sus aspectos normales y patológicos abarcando todos los periodos evolutivos.
¿Por qué?
Porque las investigaciones de laboratorio, clínicas y en contexto naturales han producido extensos y rigurosos conocimientos sobre los procesos neurocognitivos, los procesos neurolingüísticos y las bases neurobiológicas de las emociones.
¿Para qué?
Para introducir una nueva disciplina: la neurodidáctica o neuroeducación. La neuropsicología representa necesariamente el fundamento científico más sólido sobre la que deberían edificarse las teorías pedagógicas y didácticas actuales.
Desarrollo
La neuroeducación, disciplina en plena construcción, sugiere una forma de interacción entre las neurociencias y las ciencias de la educación, y, permitiría explicar algunos trastornos del aprendizaje, tales como la discalculia, dislexia, disgrafía y los trastornos específicos del desarrollo del lenguaje (TEDL).
Durante mucho tiempo las investigaciones del cerebro se han hecho sin considerar la problemática pedagógica-didáctica, a pesar de que todo proceso de aprendizaje se refleja en un cambio de los circuitos cerebrales.
La neurociencia describe al cerebro como un sistema activo que llega con una base fija de conocimientos previos y que inmediatamente comienza a hacer innumerables preguntas al entorno, iniciando un proceso continuo e imparable de aprendizaje.
La neuroeducación no solo ayudaría en el desarrollo de nuevos métodos de aprendizaje sino también demostrar que los seres humanos tenemos la predisposición y disposición de aprender siempre.
Conclusiones
Un mejor entendimiento de cómo funciona el cerebro humano nos permitirá mejorar el procesos de enseñanza-aprendizaje.
La neurodidáctica se encuentra aún en desarrollo pero augurar buenos aportes a la didáctica.
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